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Rechazo
al acuerdo nuclear con reprocesamiento de combustible
usado entre la Argentina y Australia
FUNAM
denunció al gobierno de la provincia de Río
Negro y a la empresa INVAP por la insistencia
en sostener un acuerdo nuclear que implica el procesamiento
en territorio argentino de combustible nuclear usado
de otro país
La
Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM),
de Córdoba, denunció que la empresa Investigaciones
Aplicadas (INVAP) -una sociedad entre la provincia de
Río Negro y la Comisión Nacional de Energía
Atómica-, logró que ese estado provincial
ceda la totalidad de las acciones que tenía en
la empresa a favor del Banco de Inversión y Comercio
Exterior (BICE), lo que constituye un nuevo aval para
la participación argentina en la construcción
de un reactor nuclear en Australia.
El
contrato por us$ 180 millones contempla la participación
de empresas australianas, las que realizarán
trabajos por el equivalente a la mitad del monto total
estimado para la obra. Se trata de la construcción
y puesta en marcha de un reactor de experimentación
de reemplazo de otro vetusto, localizado en Lucas Height,
en las cercanías de Sidney.
El
cuestionamiento principal al contrato radica en que
"establece que el combustible nuclear usado
no será reprocesado en Australia, sino en la
Argentina", lo cual viola el Artículo
41 de la Constitución Nacional argentina.
(*)
El
acuerdo binacional que da marco al negocio nuclear fue
convalidado por el Senado de la Nación, pero
rechazado por la Cámara de Diputados en la sesión
del 29 de noviembre de 2001, cuerpo que remitió
el proyecto para su revisión a las comisiones
parlamentarias pertinentes. Los diputados esgrimieron
el fundamento de la "violación de la
Constitución Nacional" que implica el
convenio y del "derecho de los ciudadanos a
conocer el detalle del contrato, ya que implica convertir
al país en receptor de residuos nucleares".
Uno de los argumentos utilizados por quienes defienden
el acuerdo entre INVAP y Australia es que el ingreso
de los combustibles gastados o irradiados al territorio
nacional no es violatorio de la prohibición constitucional,
ya que esos combustibles quemados no serían residuos
radiactivos. De todos modos es material irradiado.
Pero según la Ley Nacional 25.018/98 llamada
"Régimen de Gestión de Residuos
Radiactivos", se entiende por residuo radiactivo
entre otras cosas a los combustibles gastados o irradiados
de un reactor nuclear. La ley no establece ningún
tipo de distinción entre "residuos radiactivos"
y "combustibles irradiados", como así
tampoco en cuanto a el tiempo de permanencia, esto es
si se trata de una importación temporaria
o permanente.(**)
La
organización alertó también sobre
"el inminente derrumbe de la industria del reprocesado
de basura nuclear en Gran Bretaña",
industria "sucia y altamente peligrosa, que
es impulsada en la Argentina por INVAP", dijo
Raúl Montenegro, presidente de la fundación.
Según
la versión, British Energy, la mayor generadora
privada de energía nuclear que tiene Gran
Bretaña, le comunicó al gobierno de
ese país su intención de no enviar más
combustible nuclear agotado a la planta de reprocesamiento
de Sellafield. Esta planta es operada por la
gubernamental "British Nuclear Fuel Limited"
(BNFL). Robbin Jeffrey, directivo de British
Energy, cargó contra el gobierno de Gran
Bretaña y los prohibitivos costos del reprocesamiento
de basura nuclear. Jeffrey indicó que desde la
firma de contratos con BNFL, que es la empresa tratadora
de residuos radiactivos, "los precios de la electricidad
bajaron un 30 % y los costos del tratamiento de la basura
nuclear subieron un 11 %". 'British Energy' dejó
de enviar a Sellafield los residuos radiactivos de su
reactor nuclear de Sizewell. Jeffrey advirtió
que su compañía se trasladaría
a los Estados Unidos si sus actividades "no dan
beneficios".
Reprocesar
basura nuclear es la condición
Montenegro
indicó que INVAP "sigue operando
sigilosamente para que los argentinos no sepamos que
su contrato con Australia nos convierte en lugar de
tratamiento para la basura nuclear del mundo, lo cual
podría transformarnos en una imitación
local de las plantas de reprocesamiento de Sellafield
y La Hague, dos de los lugares más peligrosos
del planeta". El contrato "sigue siendo secreto"
y para evitar la reacción de los argentinos "INVAP
promovió la firma de un acuerdo de cooperación
nuclear entre Australia y la Argentina", sostuvo.
El
contrato con Australia fue enfáticamente defendido
por el ex presidente Fernando de la Rúa, su canciller
Rodríguez Giavarini, y por el otrora opositor
senador Eduardo Menem (Partido Justicialista).
"La
planta de reprocesamiento de Sellafield, prototipo de
la que habría que construir en la Argentina para
tratar la basura nuclear australiana, contaminó
radiactivamente el suelo y el mar de Gran Bretaña.
Sellafield también estuvo involucrada en un escándalo
comercial con el Japón, ya que le envió
remesas de Plutonio que no respetaban los estándares
de calidad fijados por contrato. El Plutonio es un material
radiactivo que se extrae del combustible nuclear agotado
y que puede ser utilizado para la fabricación
de artefactos nucleares" afirma el comunicado.
"Nuestros
diputados deberían leer el informe técnico
que encargó la Comunidad Europea al grupo
consultor WISE París -dijo Montenegro-,
y que se distribuyó públicamente a fines
de 2001. Allí podrán comprobar los enormes
riesgos implícitos en el tratamiento de basura
nuclear, y los impactos sanitarios y ambientales que
produjeron las plantas de reprocesamiento de La Hague
en Francia, y de Sellafield en Gran
Bretaña". El informe fue elaborado desde
WISE París por un equipo de 9 expertos dirigido
por Mycle Schneider, especialista en Plutonio
239 y ganador del Premio Nobel Alternativo
(Right Livelihood Award).
El
informe puede consultarse en http://www.wiseparis.org/english/reports/STOAFinalStudyEN.pdf
"Es
inadmisible que gobiernos provinciales con crisis financieras
tan graves como la nacional apoyen estas iniciativas,
que además de ilegales significan beneficios
económicos despreciables en comparación
con los riesgos para el país. Los 90 millones
de dólares del contrato que le corresponderían
a INVAP no compensan la venta de nuestra dignidad y
de nuestra seguridad. El gobierno de Río Negro
también habría violado la Constitución,
y contribuido, significativamente, para que la Argentina
sea basurero nuclear del mundo. El contrato no nos coloca
a la vanguardia de nada, porque cambia la venta de una
tecnología por basura nuclear a domicilio, todo
ello a espaldas de la gente. Tanto INVAP como CNEA y
los ex funcionarios de Fernando de la Rúa que
apoyaron el proyecto deben saber que por ahora los protege
el sigilo y discreción con que se hizo la parte
sucia del contrato. Pero el día que todos los
argentinos sepan de qué se trata, y cómo
una empresa vendió su dignidad disfrazándola
de logro, ya nada será igual", sostuvo Raúl
Montenegro.
(*)Artículo
41 de la Constitución Nacional: prohibe "el
ingreso al territorio Nacional de residuos actual o
potencialmente peligrosos, y de los radiactivos."
(**)
Artículo 3 del Régimen de Gestión
de Residuos Radiactivos, Ley 25.018: "A efectos
de la presente ley se entiende por residuo radiactivo
todo material radiactivo, combinado o no con material
no radiactivo, que haya sido utilizado en procesos productivos
o aplicaciones, para los cuales no se prevean usos inmediatos
posteriores en la misma instalación, y que, por
sus características radiológicas no puedan
ser dispersados en el ambiente de acuerdo con los límites
establecidos por la Autoridad Regulatoria Nuclear."
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