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Por
una Etica para la Sustentabilidad del Planeta
La
crisis ambiental es la Crisis que pone en evidencia
los límites del actual modelo y etapa histórica.
Estos son los límites del crecimiento económico,
de la devastación ecológica, del aniquilamiento
de la diversidad cultural, de una relación entre sociedad
y naturaleza que provoca pobreza y exclusión, aumentado
la desigualdad social y la concentración de la riqueza.
En esto se pone de manifiesto que la crisis ambiental es una
crisis civilizacional, es una crisis del pensamiento de Occidente,
es, fundamentalmente, la crisis del modo de conocimiento conformado
durante la modernidad y que ha legitimado la racionalidad
dominante.
A comienzos de un nuevo siglo y en vísperas de otra
cumbre mundial, tal vez la última, no es ocioso recordar
la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental,
realizada en Tbilisi, Georgia (octubre de
1977), la que significó un gran salto cualitativo
en cuanto a consolidar un proyecto de Educación Ambiental
y a una nueva visión del desarrollo.
"El desarrollo no puede ser ya la simple aplicación
en todo el mundo de modos de pensamiento, experiencias, conocimientos
y modos de vidas propios de una región o de una cultura.
Por el contrario, la orientación y el ritmo del desarrollo
deberán definirse de modo endógeno por cada
sociedad en función de las necesidades, los objetivos
socioeconómicos y las particularidades de su medio
ambiente, así como de las consecuencias del desarrollo
sobre la biosfera. Significa también estimular la participación
efectiva de los sectores activos de la población en
el proceso de concepción, decisión y control
de las políticas inspiradas por las nuevas ópticas
del desarrollo", sostiene en uno de sus párrafos
aquella declaración.
La idea de elaborar un Manifiesto para la Sustentabilidad
surgió del Simposio sobre Etica y Desarrollo
Sustentable, celebrado en Bogotá, Colombia,
los días 2 al 4 de Mayo de 2002.
En él participaron Carlos Galano (Argentina),
Marianella Curi (Bolivia), Oscar Motomura, Carlos
Walter Porto Goncalves y Marina Silva (Brasil), Augusto
Angel, Felipe Angel, José María Borrero, Julio
Carrizosa, Hernán Cortés, Margarita Flórez,
Alfonso Llano, Alicia Lozano, Juan Mayr, Klaus Schültze
y Luis Carlos Valenzuela (Colombia), Eduardo Mora y
Lorena San Román (Costa Rica), Ismael Clark
(Cuba), Antonio Elizalde y Sara Larraín (Chile)
María Fernanda Espinosa y Sebastián Haji
Manchineri (Ecuador), Luis Alberto Franco (Guatemala),
Luis Manuel Guerra, Beatriz Paredes y Gabriel Quadri (México),
Guillermo Castro (Panamá), Eloisa Trellez
(Perú), Juan Carlos Ramírez (CEPAL),
Lorena San Román y Miriam Vilela (Consejo de
la Tierra), Fernando Calderón (PNUD), Ricardo
Sánchez y Enrique Leff (PNUMA).
Una primera versión del documento fue presentada ante
la Séptima Reunión del Comité Intersesional
del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América
Latina y el Caribe, celebrada en San Pablo, Brasil,
del 15 al 17 de mayo de 2002. Esta declaración está
basada en las consultas realizadas con los participantes del
simposio, así como en los comentarios de personas,
entre las cuales se agradece las sugerencias hechas por Lucía
Helena de Oliveira Cumba (Brasil), Diana Luque, Mario
Nuñez, Armando Páez y José Romero (México).
La declaración será presentada en nombre del
Movimiento Social a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible a realizarse en Johanesburgo, Sudáfrica.
Manifiesto
por la Vida (Ver
Documento)
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