| Decisión
para un futuro sustentable
El Consejo de Ministros de España autorizó
el viernes último (02-08-02) la instalación
de las mayores plantas térmicas comerciales de energía
del mundo que utilizarán como único combustible
los rayos solares, una decisión esperada desde hace
más de dos años y que cuenta con el apoyo económico
de la Comunidad Europea.
Además
de incentivar a las energías renovables para competir
en el mercado eléctrico domiciliario, el decreto
contiene una disposición que subsidia con 0,12 euros
el kilovatio-hora (kWh) producido por las centrales solares.
De las cuatro proyectadas, la primera se construirá
en Sanlúcar la Mayor, cerca de Aznalcóllar y
cada una será un prototipo distinto.
Una de ellas la promueve EHN en Montes del Cierzo
(Navarra), con 15 megavatios (MW) de
potencia. En la comarca de Guadix, donde el clima ofrece
más garantías de sol que en el Norte, la
sociedad hispano-alemana Milenio Solar tiene previsto ocupar
un espacio equivalente a 150 campos de fútbol para
instalar una central térmica solar de 50 MW. En
un municipio de la provincia de Córdoba, Ghersa
y su socio norteamericano pretenden instalar otra central
de 15 MW sobre 240.000 metros cuadrados de paneles solares.
El primero en desarrollarse será el de la compañía
Abengoa, en el municipio sevillano de Sanlúcar
la Mayor, al lado de Aznalcóllar, donde
muchos de sus habitantes se han quedado sin trabajo tras la
suspensión de pagos de Boliden, propietaria
de la balsa minera que arrojó los vertidos tóxicos
cerca del parque natural Doñana.
"Tenemos toda la documentación preparada para
empezar. Todos los permisos y licencias administrativas. En
cuanto salga el decreto con la prima, nos ponemos en marcha",
afirmó Rafael Osuna, responsable de la sociedad
Iberinsa (filial de Abengoa) que ejecutará el
proyecto.
Su empresa no podrá ofrecer trabajo a todos los desempleados
de Boliden, pero sí a parte de los 74 que necesitan
para ponerla en pie. Cuando finalicen la instalación,
12 se quedarán fijos para su explotación y mantenimiento.
La central de Sanlúcar es conocida en el mundo de la
energía solar térmica como ST10. La
captación de la radiación solar se hará
mediante 981 gigantescos espejos móviles de casi cien
metros cuadrados, llamados helióstatos. Todos ellos
devolverán el calor a un receptor situado en la copa
de una torre de 90 metros de altura por cuyo interior circula
una corriente de aire. Al
pasar por la torre, la corriente de aire se calienta a 800
grados, una temperatura capaz de calentar vapor y movilizar
una turbina como la de cualquier central térmica convencional.
Lo más costoso de la planta son los helióstatos,
desarrollados con tecnología propia por Abengoa. Pero
tanto Osuna como Manuel Romero, director de
la Plataforma Solar de Almería, donde se han
ensayado todos los componentes de la ST10, están convencidos
de que su costo se reducirá en cuanto comiencen a fabricarlos
en serie.
"La tecnología solar actual está al
mismo nivel que la energía eólica en sus comienzos,
hace 20 años. Luego hay que ver cómo han bajado
los costos. Ya casi es competitiva", añadió
Osuna.
Con
la prima de 0,12 euros por cada kWh vertido a la red se garantiza
la viabilidad de su funcionamiento y su amortización
en ocho años, según la fuente.
Los cuatro proyectos desarrollan tecnologías diferentes
y cada uno de ellos cuenta con una subvención europea
de cinco millones de euros, el apoyo de la Junta de Andalucía
y el Gobierno de Navarra, así como del Centro
de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y
Tecnológicas (CIEMAT) y el Instituto
para la Diversificación y Ahorro de Energía
(IDAE) para financiar su instalación.
En todos los casos se trata de plantas piloto con capacidad
para satisfacer el consumo de una población como Marbella,
con 100.000 habitantes. Pero son las primeras del mundo que
se conectarán a un sistema eléctrico nacional
en red. En el desierto californiano de Mohabe se instalaron
más de 300 MW, pero la liberalización
eléctrica los dejó en la cuneta. Tuvieron que
ser rescatados por varios municipios para sobrevivir.
Inversión para el desarrollo sustentable
Otros proyectos de centrales solares son auspiciados por el
Banco Mundial, pero ninguno tan avanzado como los españoles,
según se conoció recientemente en Berlín.
La Plataforma Solar de Almería también
se sitúa a la cabeza de los centros experimentales;
todas las variantes tecnológicas de la producción
solar térmica disponibles en el mundo se ensayan en
este laboratorio andaluz.
Para
Manuel Romero, director de la Planta Solar de Almería,
se parte de una realidad incuestionable. Hoy por hoy, el costo
de producción de la energía solar térmica
resulta entre 2,5 y 3,5 veces más caro que cualquier
otra fuente energética. Por eso se considera necesaria
una subvención que impulse su despegue y la fabricación
en serie durante los primeros diez años.
La posición geográfica de España le permite
explotar la energía solar desde posiciones situadas
al sur de Madrid, por debajo del paralelo 40. En cualquier
caso, la puesta en marcha de las cuatro centrales servirá
para reducir el espectacular atraso del plan de Fomento
de Energías Renovables en el sector solar. Apenas
supera el 10% de los objetivos fijados para el año
2010.
Romero está convencido que dentro de 10 o 15 años
habrá alcanzado precios competitivos. Si es así,
las empresas españolas comprometidas estarán
en posición ventajosa para extender esta tecnología
por el mundo, y habrá merecido la pena esperar cuatro
años la aprobación de un decreto.
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