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Biogas
y abono orgánico a partir de
residuos urbanos en Emilia, provincia de Santa Fe
Se
inauguró en Emilia, provincia de Santa Fe, el biodigestor
de la primera comuna de la Argentina que transformará
la totalidad de sus residuos domiciliarios orgánicos
en biogas y abono. El biodigestor tiene una capacidad de 40.000
litros. El tratamiento de los residuos domiciliarios generará
un caudal de biogas que permitirá sustituir unos 15
kg. de gas envasado por día. Emilia, 80 km. al norte
de la ciudad de Santa Fe, por la ruta nacional11, es una población
de 800 habitantes.
Los
aspectos tecnológicos del biodigestor fueron desarrollados
por el Área de Biogas, a cargo del Ing. Eduardo Groppelli,
del Grupo de Energía No Convencional de la Facultad
de Ingeniería Química, de la Universidad Nacional
del Litoral
(UNL).
La planta fue construida en la escuela agrotécnica
Vicente Zazpe, que tiene una residencia para más de
100 alumnos y sus docentes.
El biogas se utilizará para cocinar, elaborar dulces
y dotar de agua caliente a toda la escuela, mientras que el
abono orgánico se usará en la granja del establecimiento.
Se evalúa la posibilidad de instalar en el futuro un
autoclave para el tratamiento de residuos patológicos,
alimentado con el biogas. Los fondos provinieron de entidades
de bien público y la Comuna ayudará a que los
residuos domiciliarios lleguen en condiciones de ser transformados
en el biodigestor.
"Construido
con materiales comunes, como ladrillos, cemento, piedra y
hierro, con participación de mano de obra local y sólo
con algunas partes en carpintería metálica,
el diseño propuesto significa un decisivo aporte en
favor de la 'autogestión' y hacia la solución
de la problemática ambiental en pequeños municipios
y comunas, sean rurales o ribereños", destacó
Groppelli.
Perspectiva
del Biodigestor con "Desplazamiento Horizontal"
El
propósito es también lograr experiencias demostrativas
a escala real en favor de la "valorización"
de los residuos sólidos urbanos (RSU)
con "tecnología apropiada". El ingeniero
Groppelli puso en marcha los primeros biodigestores de laboratorio
en 1982 y a escala demostrativa en 1989. A partir de 1994
también instaló biodigestores para tratar efluentes
industriales.
Groppelli,
que es el actual presidente de la Fundación Proteger,
destacó que "la toma de conciencia de la comunidad
permitirá resolver de manera sustentable, permanente
en el tiempo, el problema de los residuos urbanos produciendo
a la vez un combustible de importante valor".
El emprendimiento favorecerá además un mejor
aprendizaje en la escuela agrotécnica. El abono orgánico
estabilizado descargado desde el biodigestor se usará
como mejorador de suelos, para el sector de frutales y la
chacra.
El
biodigestor, con una capacidad de 40.000 litros en su cámara
de digestión, es del tipo de "desplazamiento
horizontal". Groppelli explicó finalmente
que "existe la posibilidad de realizar un paso de
escala en forma modular, con este mismo esquema tecnológico,
para tratar los residuos sólidos orgánicos de
una localidad de hasta 6.000 habitantes. Incluso es posible
llegar a mayores volúmenes, para los residuos de municipios
de diez mil a cien mil habitantes, con propuestas tecnológicas
más avanzadas que también están disponibles".
Presentación
del proyecto completo
(Bajar archivo)
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