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Posición
de los trabajadores de ATE-CNEA
Esta
junta interna apoya la aprobación del acuerdo argentino
- australiano, que próximamente se deberá
tratar en la Cámara de Diputados. Fundamentamos nuestra
posición con los siguientes motivos:
La venta del reactor de investigación a Australia
fue la mayor exportación de tecnología producida
por el país y es un ejemplo, a contracorriente de lo
sucedido en el país. Esta exportación hubiera
sido imposible sin el grado de desarrollo del sector nuclear
en la Argentina, a pesar de la política liquidadora
llevada a cabo por Alfonsín, profundizada por Menem-Cavallo
y continuada por De la Rúa y Duhalde.
La Argentina está en primera línea mundial
en materia de investigación y producción de
radioisótopos y desarrollo de reactores de investigación.
Y se presentó a competir, por la construcción
de un reactor en Australia, a través de una licitación
internacional, con las mas importantes empresas del sector,
COGEMA (Francia), AECL (Canadá),
y KWU (Alemania).
El combustible de este reactor, es de Siliciuro de Uranio,
y luego en una segunda etapa sería reemplazado por
Uranio-Molibdeno, esto convertiría a la Argentina en
único poseedor de una tecnología de punta en
el área de combustible de alta densidad. Esto reforzaría
nuestra participación en el mercado internacional de
construcción de plantas nucleares y otras instalaciones
de alta tecnología.
El acuerdo prevé que los combustibles luego de ser
irradiados en Australia, podrían venir transitoriamente
a la Argentina para ser acondicionados para su disposición
final en Australia. Pero para esto Australia debería
requerirlo y firmar un nuevo contrato, para ejecutarlo no
antes del 2017.
El mercado internacional de acondicionamiento y reprocesamiento
de combustibles para terceros está en manos de empresas
de Francia, Inglaterra y Rusia, realizándolas sin ningún
tipo de inconvenientes. De hecho existe un contrato donde
Francia reprocesa los combustibles gastados de Australia.
Este mercado mueve millones de dólares, por sus
altos estándares de calidad y seguridad. La CNEA intenta
entrar en este mercado, a partir de su experiencia en el tema
y las capacidades instaladas en Ezeiza, que equivalen al grueso
de la inversión necesaria, y le permitirían
desarrollar dicha tecnología. Esto
es lo que impulsa a los competidores internacionales a boicotear
dicho acuerdo. Para ellos no es lo mismo que la Argentina
exporte granos, carnes o reactores nucleares.
Organizaciones seudo ecologistas, que casualmente (o no tan
casualmente) siempre son funcionales a las políticas
de estos países, generaron una operación de
prensa, inventando un cuco (¨basurero nuclear en Ezeiza¨)
que nos traerá muerte y destrucción. Hablan
de basurero nuclear y los combustibles irradiados ni siquiera
se ajustan a la definición de residuo, ya que para
serlo no se tendrían que poder aprovechar de ningún
modo, y ocultan que el acuerdo en su artículo 12 prevé
que la disposición final de los combustibles procesados
será en Australia.
Al mismo tiempo, se presentan como los únicos capaces
de defendernos (previo un aporte en un 0610) y como
mecanismo usan las operaciones de prensa y el lobby en diputados.
Usan la ilegitimidad del Congreso para rechazar el acuerdo,
pero al mismo tiempo no dejan de hacer un constante lobby
en diputados. Claro esta que los legisladores de la ¨Banelco¨
no conciben hacer ningún debate de cara a la población,
ni siquiera se les ocurre crear una comisión de control
o pedir una audiencia donde se analice el contrato para terminar
con las suspicacias. Pero esto no le da la razón a
quienes sólo se limitan a hacer operaciones de prensa.
De fondo, estas organizaciones, apuntan a terminar con
la actividad nuclear en la Argentina y aportan a la desindustrialización
del país y apoyan a quienes quieren vulnerar nuestra
soberanía. No les importa que de ello dependa el desarrollo
y producción de radioisótopos medicinales, el
16% de la producción eléctrica y una buena parte
del desarrollo científico y tecnológico del
país.
A esto se le han sumado asambleas populares y otras organizaciones
que honesta aunque erróneamente, debido al temor generado
por esta campaña, rechazan este acuerdo. La campaña
de desinformación también es posible gracias
a que la CNEA no tiene una política de informar a la
población sobre las actividades que desarrolla ni de
los beneficios que brinda a la sociedad, dejándonos
inermes ante los ataques y en definitiva haciéndose
cómplice de los que quieren terminar con la actividad
nuclear en la Argentina.
La venta del reactor se hace a través de INVAP (Sociedad
del Estado rionegrino). A esta se la presenta como modelo
de gestión empresaria estatal, pero para ello usufructúa
gratuitamente los 50 años de desarrollo nuclear de
CNEA, a través de su personal altamente capacitado,
sus recursos y sus instalaciones.
INVAP, que fue creada desde la CNEA para poder disponer
del dinero de la comercialización de sus desarrollos,
hace fabulosos negocios mientras la CNEA apenas sobrevive.
Una situación donde los galardones y el grueso del
dinero son para INVAP y la CNEA es sólo un subcontratista.
Esta relación de abuso empresarial se da gracias
a que las distintas direcciones de la CNEA, mantienen relaciones
de sumisión a esta y otras empresas del sector, abandonando
las incumbencias de la Comisión.
Cabe aclarar que nuestra posición como trabajadores
de la CNEA siempre fue de negarnos a la construcción
de un basurero nuclear internacional en la Argentina. Pero
este acuerdo no implica la construcción de ningún
basurero nuclear.
En cualquier caso, lo importante a destacar es que el tratamiento
de combustibles irradiados, si se realiza de acuerdo a los
procedimientos y normas aceptadas internacionalmente, no constituye
ningún riesgo para los trabajadores y menos para la
población vecina al centro atómico donde se
realice.
Cualquiera fuera ese tratamiento debe SI ó SI reenviarse
TODO el material de vuelta a Australia como lo prevé
el acuerdo. Obviamente Argentina no puede ser el colector
de residuos de ningún país y es una decisión
política hacer respetar el art. 41 de la Constitución.
Por estos motivos nos parece un acto de soberanía apoyar
decididamente este convenio.
Federico Kaufmann
Delegado de Prensa de ATE-CNEA-BsAs
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