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Posición
de la Academia Argentina de Ciencias
del Ambiente sobre al Acuerdo Nuclear con Australia
La
Academia Argentina de Ciencias del Ambiente se dirigió
el 31 de octubre de 2002 a la Presidenta de la Comisión
de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados
de la Nación, Diputada L. Puig de Stubrin, con la finalidad
de dejar sentada su posición frente al tema del Acuerdo
y sus implicancias.
A
continuación, el texto completo de la nota:
La
Academia consideró en su Plenario del 29 de Octubre
de 2002, el Proyecto de Acuerdo con Australia, sobre la venta
de un Reactor Nuclear de Investigación.
Luego
de analizar los comentarios relativos a las implicaciones
del Acuerdo, resolvió comunicar al Poder Legislativo
Nacional lo siguiente: La
Academia adhiere al informe presentado por las Academias Nacionales,
en el que se destaca que el Acuerdo de Cooperación
Argentina-Australia, relativo a los Usos Pacíficos
de la Energía Nuclear, no contraviene la Constitución
Nacional.
Con
respecto a la cuestión relacionada con los posibles
impactos ambientales de fuentes nucleares, la Academia señala
que:
a)
el impacto ambiental de las actividades que se realizan
con reactores nucleares de potencia o de investigación,
en actividades de estudio y aplicación médica,
agrícola, hidrológica o industrial, en laboratorios
o en la producción de isótopos, se encuentra
entre los de menor incidencia, dentro del conjunto de actividades
humanas que afectan al medio ambiente.
b)
ese impacto está muy por debajo de los que generan
otras formas de generación de energías convencionales,
en particular las obtenidas mediante la quema de combustibles
fósiles.
Estas
afirmaciones resultan de medidas de variables ambientales
específicas y de evaluaciones de riesgo, como surge
de las observaciones y estadísticas que, rutinariamente,
se realizan en los diferentes países, bajo el control
de Agencias Especializadas de las Naciones Unidas.
Resulta
lamentable que el prestigio científico y tecnológico
del quehacer nacional se vea afectado por opiniones interesadas,
dirigidas a impedir el desarrollo de tecnologías de
punta que, indudablemente, son trascendentes para el desarrollo
sustentable del país y la defensa de sus intereses
en el orden internacional.
Sólo el desconocimiento de hechos comprobados, con
respecto a los efectos de la contaminación local, regional
y global producidas por la combustión de carbón
y petróleo, cuya componente radiactiva es mayor que
la que resulta de emisiones de fuentes nucleares como las
que nos ocupa, podría justificar una oposición.
Prof.
Zunilda Gonzalez van Domselaar - Secretaria Académica
Dr.
Carlos Octavio Scoppa - Presidente
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