|
La
paradoja de la energía eólica en España

Después
de Alemania, España es el país con mayor producción
de energía eólica en el mundo, incluso por encima
de los Estados Unidos. Los parques eólicos españoles,
con una producción anual de 4.830 MW (megavatios),
proporcionan la electricidad que consumen casi dos millones
y medio de familias. Una energía renovable y limpia
que contribuye al objetivo de cumplir el compromiso adquirido
en el Protocolo Kyoto de reducir las emisiones de gases de
efecto invernáculo (dióxido de carbono y
otros), para el 2010 .
Este notable despegue, sin embargo, tiene un rémora
en Catalunya, que apenas tiene el dos por ciento de la producción
española, un hecho sorprendente si se tiene en cuenta
su potencial eólico (especialmente en las comarcas
de Lleida, Ebre y Alt Empordà) y que los primeros
proyectos y las principales empresas españolas del
ramo nacieron en esta comunidad.
Las razones del escaso desarrollo de esta energía limpia
en Catalunya son varias. Básicamente, la falta de una
política decidida por parte de la Administración
autonómica; la oposición que, a menudo, convierte
los proyectos en arma política arrojadiza; las dificultades
que pone el sector eléctrico para conectarse a la red,
y la resistencia de sectores conservacionistas por los riesgos
para las aves, las plantas y el paisaje que entrañan
los parques eólicos.
Nadie discute hoy la bondad de las energías renovables
y, en especial, la eólica y la solar. Si Catalunya,
dependiente como el que más de la energía nuclear,
quiere disponer de una alternativa viable como la de la fuerza
del viento, deberá generar complicidades que permitan
llegar a un gran pacto político y social que soslaye
tanto obstáculo.
|