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Transgénicos: mucho más que biotecnología

 

 

Representantes de ONGs de distintos países de Latinoamérica y el Caribe se reunieron en Buenos Aires para analizar el impacto de la introducción de los organismos modificados genéticamente en la seguridad alimentaria, la economía y la soberanía agrícola de la región. El encuentro culminó en una mesa redonda abierta al público en la que se comunicaron las conclusiones y se intercambiaron opiniones
y posiciones de resistencia al discurso predominante.

 

El mundo de los transgénicos está acelerando su pulso a través del planeta. Desde Europa llegan las últimas noticias: parece acercarse el fin de la prohibición de importación de productos modificados genéticamente. Sólo quedaría la obligación del etiquetado. Mientras, en América Latina y el Caribe, una invasión silenciosa de semillas transgénicas ha revolucionado la agricultura y parece continuar en este camino sin encontrar obstáculos.


Esta fue una de las conclusiones de la Cumbre sobre Transgénicos y Biodiversidad realizada la última semana de junio en Buenos Aires, convocada por la revista Biodiversidad, Sustento y Culturas, GRAIN (Acción Internacional por los Recursos Genéticos) y Acción por la Biodiversidad.


La Cumbre sesionó a puertas cerradas y contó con la participación de un acotado número de representantes de ONG de países del área, tales como Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, Colombia, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y la Argentina.


Sus conclusiones se presentaron en una mesa redonda con asistencia libre que se desarrolló este lunes 30 de junio.. De ella participaron Elizabeth Bravo (Acción Ecológica, Ecuador), Germán Vélez (Grupo Semillas, Colombia), Carmen Améndola (Redes-Amigos de la Tierra, Uruguay) y Adolfo Boy (Grupo de Reflexión Rural, Arg.).


Según los antecedentes difundidos, todos ellos son profesionales provenientes de diversas áreas del quehacer científico, universitario y de la investigación, asesores y docentes, y con amplia experiencia y participación en proyectos de acción comunitaria. Las exposiciones fueron contundentes en cuanto a la multiplicidad de aspectos que se tejen en la red de los transgénicos y su expansión mundial.


Una expansión silenciosa con reacciones sociales diferentes


Con relación a esa invasión, Elizabeth Bravo hizo referencia a las diferentes formas en que los OGM, en especial las semillas, se han introducido en los países en desarrollo como parte de la ayuda humanitaria brindada por los EE UU. En tal sentido, citó casos como los de Colombia, Ecuador, y Zambia.


Según comentara Bravo, este último país rechazó la ayuda de los EEUU, al tiempo que aceptó la de Europa, lo que le significó enfrentar una serie de sanciones y amenazas. En el caso de la Argentina, hoy ya se puede hablar de la “soja solidaria” que llega a comedores escolares, y que pretende reemplazar a la leche.


El colombiano Germán Vélez se refirió a los aspectos sociales, culturales y económicos de la introducción de los transgénicos a gran escala, así como las consecuencias sobre la biodiversidad. “A la sociedad argentina no se le dio tiempo a reaccionar frente a este problema” afirmó el director del Grupo Semillas.


Comparó así nuestra situación frente a la de otros países de la región. En Colombia, comentó, la inmensa mayoría del país está al margen del debate. Sin embargo, los campesinos están conscientes de su objetivo de no dejar perder sus semillas. “Es una forma de resistencia civil”, declaró Vélez
.


Asimismo, y frente a la introducción del algodón BT -biotecnológico- se inició en Colombia una acción judicial de amparo en perjuicio de un bien común. Una demanda que les prodigó el mote de “bioterroristas”.


El cultivo local: cultura, soberanía y biodiversidad


El ingeniero Vélez recordó el marco en el que se está desarrollando este proceso en los países americanos, donde es posible hablar de una cultura del maíz, una sociedad en la que cultivos como éste tienen un alto significado antropológico.


También Vélez hizo referencia al cambio y retroceso de estos países desde el punto de vista de su autonomía alimentaria y económica. Al citar el caso de Colombia, dijo que este país pasó de una situación de autoabastecimiento de alimentos, y exportador de maíz, a la de ocupar el sexto lugar como importador de este cultivo desde los EE.UU. “Hoy Colombia importa entre el 80 y el 90% del maíz y la soja” concluyó.


También se relacionó la situación de los transgénicos con la problemática de la estructura de la propiedad de la tierra y las consecuencias sobre la biodiversidad. El área tropical de América Latina es centro de diversidad biológica, lugar de origen de cultivos como el maíz, el algodón, el frijol y la papa, actualmente diseminados por todo el planeta. Y es poco lo que hoy se sabe sobre las consecuencias del flujo de polinización entre variedades locales y las genéticamente modificadas.


La situación en la Argentina


El ingeniero agrónomo Adolfo Boy, genetista y con una vasta trayectoria en diversas sedes del Instituto Nacional de Tecnología Agraria (INTA) de la Argentina, hizo un detallado panorama de la situación de los transgénicos -y sus productos asociados- en el país, así como sus múltiples implicancias: sociales, económicas, agrícolas, en los hábitos alimentarios, la contaminación de los suelos y las aguas, el cambio de los ecosistemas, el uso de la tierra y en nuevas plagas.


La soja transgénica, ejemplificó Boy, ha desplazado y reemplazado cultivos como el algodón y actividades como la ganadería. El uso de la tierra se ha visto ampliamente modificado desde su introducción y posterior invasión, la que ha llegado hasta los pueblos wichis en Salta, el Chaco y el área de cereales tradicionales como la región pampeana. impulsada por los rendimientos y los precios logrados por tonelada en el mercado de la exportación
.


Si consideramos la cosecha alcanzada por la soja, 35 millones de toneladas en la última campaña “cada argentino tiene una tonelada de alimento”, afirmó irónicamente el ingeniero Boy.


Sin embargo, el panorama que acompaña tal desmesurado crecimiento y expansión muestra sensibles costados ambientales, tanto en lo que hace a los recursos naturales como en lo relativo a sus consecuencias humanas
.


Los transgénicos prometían ser amigables con el ambiente, reduciendo la cantidad de agroquímicos, situación quesegún enfatizara Boy- no sólo no ha ocurrido, sino que por el contrario se ha incrementado.


La siembra directa, a la que se suele asociar estos cultivos, no siempre genera beneficios si no se la intercala con el método tradicional de roturado”. La alternancia evita el aumento excesivo de la humedad y el descenso de la temperatura de los suelos, que culminan en nuevas plagas y un crecimiento más lento de los cultivos.


El ingeniero Boy también destacó la situación paradójica, típica de nuestro país, en la que se advierte un crecimiento paralelo de cultivos trangénicos y cultivos orgánicos. Pero en tal sentido alertó sobre los peligros de la polinización, que no sólo afectaría cultivos no modificados, sino productos orgánicos como la miel, con la consiguiente pérdida del valor agregado en el mercado de la exportación.


Para finalizar con las exposiciones, la ingeniera Carmen Améndola realizó una semblanza de lo que está ocurriendo en Uruguay, otro país de América Latina que experimenta el ingreso de los transgénicos: hay maíz y 70.000 ha de soja, superficie que se estima se duplicará. “Algunos sectores como el arrocero y la Federación Rural están en oposición”, describió Améndola.


El encuentro finalizó con una vuelta sostenida de preguntas por parte del público presente que incluyó desde problemáticas locales hasta la significación de los transgénicos en el ALCA. En el tramo final se enfatizó la posición del grupo en cuanto a esta problemática.


Algunas frases tomadas al azar resumen este enfoque: “Se dice que es un debate científico, pero no, el de los transgénicos es un tema de todos los ciudadanos”, “es un arma de control económico y de control político”. “Biotecnología no es tecnología, es una experimentación intrínsecamente perversa”.


Mientras los transgénicos parecen ganar la batalla en los ámbitos políticos, empresarios, científicos, académicos e incluso agrícolas, algunos sectores sociales se revelan y buscan estrategias de resistencia.


Adriana Vescovo
Geógrafa. Especializada en temas de industria y ambiente.
amvg@arnet.com.ar


Antecedentes de algunos de los participantes en el Foro:


- Camila Montecinos: Se unió a GRAIN en abril de 2002 y es una agrónoma chilena que ha trabajado con pequeños productores agrícolas casi toda su vida. Durante muchos años trabajó con una ONG chilena (Centro de Educación y Tecnología – CET, la primera ONG en Chile en trabajar en agricultura sustentable y agricultura orgánica con pequeños productores agrícolas). Luego trabajó con CET-Sur, una ONG independiente hija de CET, la cual trabaja en el mismo campo temático, pero que focaliza en procesos de desarrollo local sustentable en el sur chileno. Se involucró en la temática de la biodiversidad y el debate internacional en 1987, identificando su relevancia para los sistemas de producción agrícolas locales. Su más fervoroso interés, sin embargo, está puesto en los procesos locales de mejora de la calidad de vida de los pobladores.


- Carmen Améndola: Ingeniera Agrónoma, especialista en Sociología Rural. Título obtenido en la Universidad Autónoma Chapingo, México, en 1984. Aprobado por unanimidad de votos con Mención Honorífica. Título reconocido por la Universidad de la República en 1989. Profesora Adjunta Grado 3 (40 horas) del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Agronomía, en el área de Sociología Rural. Cursos en los cuales participa: Ciencias Sociales 1 y Taller II. Miembro del Equipo Investigador del Proyecto: 1999-2000. El impacto de la Biotecnología en la agricultura. Redes-Amigos de la Tierra (En curso). Editora de la Revista "Biodiversidad Sustento y Cultura" (1999-2000), Proyecto Internacional GRAIN-REDES, Uruguay. Entre 1995 y 1998: Asesoró a la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara Representantes, en las temáticas agrarias.


- Carlos Vicente: Argentino, es uno de los editores de la revista Biodiversidad Sustento y Culturas, que publica la Red de Ecología Social (Redes-Amigos de la Tierra de Uruguay) y GRAIN (Acción Internacional por los Recursos Genéticos). Es farmacéutico y fue docente de la Universidad de Buenos Aires, casa en la que organiza cursos sobre vegetales de importancia medicinal y toxicología. También fue docente en el programa Pro Huerta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y de la Subsecretaría de Política Ambiental del Gobierno de la Nación. Brindó cursos sobre plantas medicinales para la atención primaria de la salud en varias provincias, a pedido de más de una decena de ONGs de desarrollo local y de varias instancias gubernamentales.


- Germán Alonso Velez Ortiz: Ingeniero agrónomo colombiano. Director del Grupo Semillas. Experto nacional e internacional sobre temas relacionados con la biodiversidad y los recursos genéticos, participa en numerosos eventos nacionales e internacionales como conferencista. Es, además, editor y director de la revista Semillas e integra el Consejo Asesor de la revista Biodiversidad (que publica GRAIN y Amigos de la Tierra). Realizó la coordinación para América latina del proyecto mundial “Growing Diversity”. En el emprendimiento participaron organizaciones indígenas y locales de Asia, África y América Latina, que desarrollan trabajos sobre conservación y manejo local de la biodiversidad. Actualmente, realiza una Maestría en Agroecología y Desarrollo Rural Sustentable en América latina y España, en la Universidad Internacional de Santa Lucía.


- José Manuel Freddy Delgado Burgoa: Es doctor en Agroecología e ingeniero agrónomo y miembro del directorio de GRAIN. Ha sido miembro del Comité Coordinador Agroecológico Latinoamericano, y del Comité Regional para América Latina del “Programa Internacional Agricultor Sostenible de Bajos Insumos” (LEISA), Coordinador de la Maestría en Agroecología, Cultura y Desarrollo Sostenible en América Latina de la Universidad Mayor de San Simón, Miembro del Comité Científico del Seminario Internacional Sobre Biodiversidad y Culturas (Yunán, China), Encargado para América Latina del Proyecto Apoyo a la Diversidad Cultural y Miembro del International Society of Tropical Foresters (Estados Unidos).

Editor: Hernando Albornoz. Editado en Buenos Aires, República Argentina. Las notas firmadas no necesariamente reflejan la opinión del editor. Prohibida su reproducción total o parcial (Ley 17.319)

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