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Las
centrales nucleares preven
alargar su vida hasta los 60 años

Central
nuclear de Zorita
Mientras
un centenar de técnicos analizaron en Tarragona (España)
el desmantelamiento de la central nucleoeléctrica Vandellós
I, en un seminario organizado por la Agencia de la Energía
Nuclear (NEA), dependiente de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), la agencia
calcula que un 80% de las centrales nucleares que funcionan
en Occidente solicitarán alargar su vida útil
más allá de los 40 años.
Luis Echávarri, director general de la NEA,
manifestó en el seminario que las compañías
eléctricas propietarias de las centrales consideran
que sus reactores están preparados técnicamente
para seguir operando hasta los 60 años.
“Prolongar la vida de las nucleares compensa
económicamente, siempre y cuando se pueda garantizar
su seguridad”, añadió Echávarri.
“Antes de iniciar su puesta en marcha, las centrales
deben demostrar que han sido diseñadas para funcionar
correctamente durante un mínimo de 40 años”,
dijo Francisco Morales, portavoz del Consejo de Seguridad
Nuclear (CSN).
En España, el reactor de José Cabrera
(Zorita), uno de los nueve que están
en operación, prevé su cierre definitivo el
30 de abril del 2006 (con 38 años),
fecha en que expira el último permiso de explotación
concedido por el CSN, tras detectarse una serie de deficiencias
en la planta.
Zorita, en Guadalajara, será la segunda nuclear
española en cerrarse, después de Vandellòs
I (Tarragona), clausurada a raíz
del incendio que sufrió en 1989. Vandellòs I
cumplió este verano (boreal) el
nivel 2 de desmantelamiento, consistente en desmontar todas
las estructuras de la central, excepto el reactor.
La mirada está puesta ahora en Santa María
de Garoña (Burgos), el reactor
más antiguo de España, después de Zorita,
que en el 2009 cumplirá los 40 años.
“Si los propietarios desean alargar su vida
deben solicitarlo con tres años de antelación,
en el 2006; en principio, si cumplen todos los requisitos
de seguridad, no hay ningún impedimento legal para
no renovarle por diez años el permiso de explotación”,
señalaron las fuentes del CSN.
Las nucleares españolas deben pasar una revisión
cada diez años para ver obtener la renovación
del permiso de funcionamiento. Estos se conceden por periodos
de diez años, excepto el caso de los que han tenido
deficiencias, como el de Zorita, o el de Trillo (Guadalajara),
que debe superar exámenes cada cinco años. De
hecho, una vez conseguido el próximo cierre de Zorita,
la mirada de las organizaciones ecologistas estará
puesta en Trillo, la última planta que empezó
a funcionar en España, en 1987, junto con la de Vandellòs
II.
En Estados Unidos, el organismo regulador (NCR),
concedió la licencia a cuatro nucleares para
que prolonguen su vida de los 40 a los 60 años. Gran
Bretaña ha dado vía libre a dos reactores para
que sigan funcionando hasta los 50 años. Alemania,
por el contrario, aprobó el cierre paulatino de sus
nucleares.
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