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Tecnología
de termoelectricidad en refrigeradores
Investigadores
de la Universidad Pública de Navarra (UPNA),
España, trabajan en el diseño
de un frigorífico doméstico termoeléctrico
que, frente al sistema convencional de producción de
frío por compresión de vapor, ofrece equipos
más compactos, pequeños, silenciosos y respetuosos
con el ambiente.
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Después
de tres años
de trabajo, este primer prototipo de refrigerador
doméstico termoeléctrico -encargado
por la multinacional BSH Siemens-, se terminará
en enero próximo.
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Según
el director del grupo investigador, José González,
resulta mucho más avanzado que los sistemas actuales.
La mejoría más notable es "en cuanto a
contaminación, aislamiento y calidad del frío".
"En los frigoríficos domésticos, el motor
se conecta y se desconecta, algo que no ocurre con la termoelectricidad
y por eso el mantenimiento de la temperatura es más
preciso", explicó el científico.
Las investigaciones desarrolladas en la UPNA se centran en
la obtención tanto de frío como de calor con
la termoelectricidad, "una tecnología muy innovadora
con dos líneas de investigación principales,
la basada en los materiales, y la referida a diseño
térmico y equipos, en la que trabajamos nosotros",
dijo González.
La mejor... pero cara por ahora
Esta tecnología, cuyos "campos de aplicación
para pequeñas potencias son infinitos", se basa
en la pastilla Peltier, compuesta de dos placas en las que
incorpora semiconductores y que "al aplicarle una corriente
continua, una placa produce frío y otra calor, gracias
a esa fuerza electromotriz. Puede funcionar como refrigerador
o como bomba de calor".
Hasta 1973 la termoelectricidad se limitó al campo
militar desarrollado principalmente por EE.UU. y URSS, pero
"con la mejora de los semiconductores ha avanzado mucho
y sus aplicaciones en el campo militar y espacial son impresionantes.
Por ejemplo, los misiles Tomahawk llevan este tipo de refrigeración
y tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea la utilizan".
En el campo de producción de frío, frente al
sistema convencional de compresión de vapor, la termoelectricidad
ofrece un gran número de ventajas, ya que, según
el experto, "los equipos son mucho más compactos,
más pequeños y no necesitan mantenimiento. Además
resultan totalmente respetuosos con el ambiente porque no
llevan ningún tipo de fluidos frigoríferos".
La principal desventaja de este sistema es que el consumo
eléctrico "es algo más elevado que el de
un frigorífico convencional. Ahora mismo no cumpliría
la restrictiva normativa europea, pero es como cuando salió
el primer coche, que luego se fue perfeccionando", expreso
el líder del equipo de investigación.
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