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Sin investigación no habrá
seguridad alimentaria en América Latina

 



Por Hernán Pérez Zapata (*)


Prueba fehaciente de que la política agropecuaria gubernamental de Colombia conduce a la mayor de las catástrofes, es la reducción de la inversión en la Investigación y la Transferencia de Tecnología a su mínima expresión. La abolición del énfasis en los productos básicos para nuestra seguridad alimentaria autoabastecida, para priorizar los “productos tropicales” exportables que EE.UU. no puede producir barato en la zona templada, es otro indicio de la misma estrategia.


La privatización de la investigación y la transferencia de tecnología del Instituto Colombiano de Alimentación
(ICA), con la creación y acción de Corporación Colombiana para la Investigación Agropecuaria (CORPOICA), en los últimos 10 años, cambia la orientación de estas actividades.


Hace 30 años, en el ICA había más de 7.000 funcionarios, incluidos 1.500 investigadores de alta capacitación. Hoy son 1.700 empleados, con sólo 385 profesionales en la experimentación, en 28 centros y estaciones. Todos están preavisados. Los primeros despidos ocurrieron a fines del año pasado en Tibaitatá, el principal centro nacional experimental. En pocos días será igual con 600 más.


Mientras se protegen salarios de $ 15 millones para el director ejecutivo y de $ 9,5 millones para sus asesores y subgerentes, los 383 investigadores experimentados ganan solamente dos millones y los 1.200 trabajadores que sirven de apoyo a la investigación y transferencia de tecnología obtienen menos de dos salarios mínimos mensuales. Contra éstos dos últimos sectores se prioriza la masacre laboral.


Los programas de CORPOICA enfatizan en productos de exportación como, frutas tropicales, forestales, cacao, plátano, palma africana y yuca. La orientación anterior del ICA -desde su fundación en 1962-, ponderó los productos de la dieta básica alimentaria nacional. Ahora, estos productos pasaron de un segundo plano, a su extinción. Los casos del trigo, maíz, fríjol, papa, arroz, avicultura y demás ramos pecuarios, son ejemplos concretos.


Anualmente se importan 1.200.000 toneladas de trigo. Compañías transnacionales invaden con derivados del cereal como el pan. Mas del 95% de las necesidades internas provienen del exterior. Traemos dos millones de toneladas año de maíz, siendo Colombia uno de los centros mundiales de origen del cereal. Traemos más del 66% de nuestras necesidades internas. Tenemos los aportes investigativos más avanzados de Latinoamérica, así como materiales genéticos abandonados y sin transferencia a los productores. Eso sí, saqueados por las entidades transnacionales y estadounidenses.


En Colombia se ha llegado a importar siete millones de toneladas de alimentos por año con la apertura económica de los últimos 14 años. Con el ALCA y el Tratado bilateral de libre comercio
(TLC) con EE.UU., nos imponen la meta de 0% arancel en 10 años. Terminaremos importando la totalidad de productos alimenticios altamente subsidiados y protegidos más de 210 años por el imperio. Se golpea de muerte a nuestra soberanía y seguridad alimentaria autoabastecida.


El presupuesto para agricultura de EE.UU. de us$ 180.000 millones, comparado con el de Colombia de sólo us$ 30 millones, alcanza para 6.000 años en nuestro país. Y el de Investigación y Desarrollo de us$ 1.700.000 millones, comparado con los us$ 30 millones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología
(Colciencias-Corpoica-Universidades), alcanzaría para cerca de 57.000 años en Colombia. Así es imposible competir en condiciones de igualdad, sino como impone Washington con el ALCA-TLC.


Un país que no produce sus alimentos está condenado a ser esclavo de sus abastecedores. Si le va mal a la investigación agropecuaria y a la transferencia, los productores no podrán mejorar su productividad y eficiencia. No serán competitivos. No nos abasteceremos. Por lo tanto le irá mucho peor al campo y al país.


La investigación y la transferencia de tecnología agropecuaria, abandonadas por el Estado -con su antinacional política agropecuaria-, requieren un tratamiento adecuado, como lo sustentan los trabajadores e investigadores de CORPOICA, para la salvación de la investigación y la transferencia de tecnología, para la salvación de la seguridad alimentaria autoabastecida para todos los colombianos.


* Presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos, ACIA.
hperezapata@epm.net.co

 

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Editor: Hernando Albornoz. Editado en Buenos Aires, República Argentina. Las notas firmadas no necesariamente reflejan la opinión del editor. Prohibida su reproducción total o parcial (Ley 17.319)

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