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Naturaleza
Humana

Prisionero iraquí con su hijo
La imagen de un hombre iraquí detenido consolando a
su hijo de cuatro años durante la guerra en Irak se
impuso sobre 63 mil fotografías que compitieron en
la edición 47 de la World Press Photo, el concurso
más importante de la fotografía periodística.
El francés Jean-Marc Bouju obtuvo el primer premio
de la World Press Photo 2003 con una foto tomada en un campo
de prisioneros de guerra cerca de Nayaf, en Irak. La imagen
de un padre con la cabeza cubierta y que consuela a su hijo
dio la vuelta al mundo, mostrando los estragos de un ataque
que hasta hoy el presidente George W. Bush busca justificar
sobre la base de una mentira.
Los fotógrafos tienen sangre especial. Con su trabajo,
algunos asombran por su capacidad de retratar el horror de
una guerra sin pestañear, sin cerrar los ojos frente
a la desolación y la barbarie. Quizá después
vomiten la pena o el asco en medio de cigarrillos y copas
de alcohol para olvidarlo, pero de eso los lectores nunca
se enteran. Al contrario, se reconoce la sensibilidad de cada
uno de estos profesionales del periodismo al ver las imágenes
que capturan en los momentos claves de nuestra historia.
En este álbum gráfico no sólo hay espacio
para el dolor, el placer también es intenso y gozoso.
Allí están las fotografías de arte, de
deportes, de naturaleza o los retratos de la vida cotidiana
que llegan a través de las páginas de un periódico
para emocionar. Pero también están las otras
que nos grafican la frase “una imagen vale más
que mil palabras”. Que no es otra cosa que ponernos
frente a un espejo. Así ocurrió con los resultados
de la World Press Photo 2003, el concurso fotográfico
en el ámbito periodístico más importante.
Entre
las imágenes ganadoras del año que pasó
se destaca, en la categoría de historias de vida, en
el tercer puesto el irlandés Seamus Murphy con sus
retratos del niño Nezareth Castillo, el predicador
evangelista peruano que cautiva masas.
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