Bajo el título “Una mundialización justa:
crear oportunidades para todos”, el trabajo estima que
“para una gran mayoría de hombres y mujeres,
el proceso abierto con la caída del Muro de Berlín
y la posterior globalización de los mercados, no ha
respondido a sus aspiraciones, simples y legítimas,
a tener un trabajo digno y un porvenir mejor para sus hijos”.
El informe de la comisión mundial sobre la dimensión
social de la mundialización, creada en 2002 por la
OIT, co-presidida por la finlandesa Tarja Halonen y por el
tanzano William Mkapa, reconoce que la mundialización
del comercio dirigida por los países industrializados
“ha abierto camino a avances, favorecida por la apertura
de las economías y de las sociedades, y ha fomentado
la liberalización de intercambios de bienes, ideas
y conocimientos”.
El estudio critica el cariz que toma la liberalización
de las economías en desarrollo, bajo la tutela de las
instituciones de Bretton Woods. “La frustración
causada por las políticas de algunas organizaciones
internacionales se pone de manifiesto muy a menudo”
en las reuniones organizadas por la comisión, subraya
el informe, donde se denuncia que “los negociadores
africanos, por ejemplo, no tienen recursos e información
necesarios para defender sus intereses en la OMC”.
En cuanto al FMI y el Banco Mundial, dice que son percibidos
como “instituciones arrogantes, ignorantes de la situación
local, que se imaginan tener soluciones universales”.
“Siempre acaban imponiendo políticas de rigor
fiscal que conducen a amputar los presupuestos de educación
y gastos sociales”, sostiene.
La comisión lamenta que la “mayor parte de los
países en desarrollo solamente tenga una influencia
muy limitada en las negociaciones mundiales, en el curso de
las cuales se definen las reglas de funcionamiento”.
El director general de la OIT, el chileno Juan Somavía,
en el curso de la presentación del informe en Londres
fue tajante al ligar la falta de trabajo decente en el mundo
con la seguridad internacional.
“Con tantos riesgos para la seguridad internacional
a los que se está dando vueltas, quizá se olvida
que el principal es el impacto de mil millones de personas
que están desempleadas o subempleadas o son trabajadores
muy pobres”, afirmó; y se preguntó “por
qué no se concentran en este problema los gobiernos
que tienen el poder en sus manos”.
Uno de los aspectos que salieron a relucir en la presentación
del informe es la falta de coordinación generalizada.
De hecho, el informe aboga por un mejor funcionamiento y colaboración
entre los organismos multilaterales, así como por fortalecer
el sistema de la ONU.
Al respecto, el copresidente tanzano dijo que “la actual
senda de la globalización es insostenible” y
denunció la “asimetría del desarrollo
mundial”.