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Los efectos negativos del automóvil
los pagan quienes lo usan y también los otros

 

 


¿Quién paga los mayores costos del uso del automóvil originados en la contaminación ambiental y la reparación de la salud pública?: Toda la sociedad.


Y no es un ítem menor en la factura social de la comunidad. Como mínimo equivale a un 10 por ciento del total del rubro transporte, sector que consume la tercera parte del PBI de una ciudad tipo, según un reciente estudio.


El 66 por ciento del rubro costos sociales y ambientales se debe al auto particular.


A priori, para quienes lo usan significa la compra, el mantenimiento, el gasto de combustible y el seguro por accidentes. Para las administraciones, importa financiar la infraestructura vial, de seguridad y estacionamientos, necesarios para que los coches circulen, y la reparación de todo daño que pudiera ocasionar en la vía pública, además del socorro de las víctimas.


Pero hay otros gastos derivados del uso del vehículo privado, no tomados en cuenta en el balance comunitario, que acaba pagando toda la sociedad. Es lo que se conoce como factura social y ambiental.


Son costos externos, que, entre otros aspectos, incluyen los daños por accidentes que no cubren las aseguradoras, las muertes y amputaciones vitales con secuelas de invalidez en personas, los resultados del cambio climático global por la emisión de gases contaminantes, la polución ambiental
(con el ruido incluido), y las pérdidas en tiempo o de producción por las ausencias en lugares de trabajo.


En el caso del auto en Catalunya, España, estos gastos del transporte ascienden a 3.170 millones de Euros al año. O, lo que es lo mismo, a cada catalán, tenga coche o no, le corresponde abonar más de 500 euros anuales para soportar el sistema.


Este es uno de los datos más relevantes de un estudio sobre los costos sociales y ambientales del transporte, encargado por la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas. El trabajo calcula por vez primera estos valores, en todos los modos de transporte, públicos y privados, tomando como base los datos del 2001.


El sistema genera una erogación total de 48.815 millones de euros al año.


La cifra no es baladí, ya que equivale a una tercera parte del PIB catalán, según dijo Manuel Nadal, secretario de Mobilitat, durante la presentación del estudio. “Conocer estos importes al detalle nos ayudará a determinar políticas más coherentes en materia de transporte”, manifestó.


El estudio, encargado por el anterior gobierno, fue entregado a los responsables de la Consejería en septiembre último. Los actuales dirigentes prevén utilizarlo para redefinir actuaciones sobre movilidad.


El informe incluye una estimación de los importes en el 2010 en tres escenarios distintos. Uno, si no se hace nada. El segundo, si sólo se invierte en los planes de infraestructuras y de servicios aprobados. Y, por último, si se aplican medidas de incentivo del uso del transporte público, lo cual permitiría reducir la cuenta social y ambiental en 2.500 euros al año.


El 9,7% del total
4.240 millones de euroses la factura social y ambiental. En este capítulo, el vehículo privado coches y motos concentra los 3.170 millones, el 66,5% de esta erogación. Le sigue el transporte de mercancías por carretera con 962 millones por año, el 20,1%.


Los distintos sistemas de transporte público tienen una cuantía mucho menor: 228 millones el autobús y el metro, y 193 el tren de pasajeros; el transporte aéreo de pasajeros genera 194 millones de gasto y, en la cola, están los casi inexistentes ferrocarril de mercancías
(21,5 millones) y aéreo de mercancías (5,5 millones).


La principal repercusión de esta factura se nota en los accidentes de tránsito, que concentran el 33% del gasto
(1.567 millones de euros). En este apartado están, además de los daños directos no soportados por las aseguradoras, los indirectos debidos a la pérdida de capacidad de producción y otros, irremediables, como la pérdida de vidas y el dolor de las víctimas.


En segundo lugar, la aceleración del cambio climático por la emisión de gases tóxicos y contaminantes
(1.158 millones; 24%); los efectos provocados por las obras de construcción y mantenimiento de la infraestructura (509 millones; 10,6%); el sobrecosto que causan los atascamientos (335 millones; 6,9%); las molestias y enfermedades con origen en el ruido (285 millones; 5,9%), o los efectos de la polución (280 millones; 5,8%).

Editor: Hernando Albornoz. Editado en Buenos Aires, República Argentina. Las notas firmadas no necesariamente reflejan la opinión del editor. Prohibida su reproducción total o parcial (Ley 17.319)

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