El número de sucesos relacionados con el clima y los
desastres meteorológicos se duplicó en Europa
en los noventa en comparación con la década
anterior. Las pérdidas anuales a consecuencia del cambio
climático rondan los 10.000 millones de euros anuales
y siguen creciendo. Así lo indica el último
informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente
(AEMA) presentado en Bruselas en la “semana
verde” que organiza la Comisión Europea.
La radiografía del estado de salud ambiental de los
31 países que integran la AEMA pone de relieve que
aumentan las evidencias del cambio climático en Europa,
tanto en la tierra como en los océanos.
El informe destaca que la mayor parte de los sucesos ambientales
registrados en el 2003 estaban relacionados con el tiempo
y el clima. Al caluroso verano se imputan 35.000 muertes,
principalmente en el sur de Europa. Mientras tanto, caudales
inusualmente bajos se registraron en las cuencas del Danubio,
el Rhin y otros grandes ríos, en contraste con las
importantes inundaciones del verano anterior. Los fuegos forestales
del verano ocasionaron en Portugal 15 muertos y un costo estimado
de 925 millones de euros.
Se calcula que en Europa tres cuartas partes de los perjuicios
económicos debidos a los sucesos catastróficos
fueron resultado de problemas relacionados con el tiempo y
el clima. En cambio, los daños originados por otros
sucesos no climáticos, como los terremotos, se mantienen
constantes desde hace tiempo.
Desde 1900, la temperatura media en Europa se ha incrementado
en 0,95 grados centígrados y se espera que puede aumentar
hasta 6,3 grados más, según algunos escenarios,
para el 2100.
Al igual que en el resto del mundo, los glaciares están
en retroceso, con la sola excepción de Noruega, donde
algunos aumentan por un cambio climático que propicia
más precipitación en invierno. En cambio, los
Alpes han perdido una tercera parte de su área glaciar
y la mitad de su masa de nieve entre 1850 y 1970. Además,
desde 1980 entre un 20% y un 30% del hielo que permanecía
se ha perdido. Otros signos indican que la tendencia continuará.
Las predicciones son que el 75% de los glaciares de los Alpes
suizos desaparecerán hacia el 2050.
El informe de la AEMA vincula el cambio climático con
las emisiones de gases de efecto invernáculo e indica
que aunque se lograra reducirlas, el sistema climático
continuaría cambiando, dada la concentración
de estos gases en la atmósfera.
El análisis –presentado
por Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la Agencia–
alerta, como segundo punto de atención, el de la contaminación
por nitratos en las aguas subterráneas, con concentraciones
que son más importantes donde se hace un uso más
intensivo de los fertilizantes nitrogenados y del estiércol
animal como abono agrícola. Y señala que “los
consumidores están pagando la mayor parte de los costos
de la limpieza y depuración del agua potable”.
La polución atmosférica es el tercer gran problema.
Uno de cada tres habitantes de las grandes ciudades está
expuesto al riesgo de contaminación y uno de cada cuatro
corre el riesgo de sufrir concentraciones de partículas
de ozono por encima de los límites de protección.
Se han reducido el dióxido de azufre y los óxidos
de nitrógeno presentes en el aire y también
en un tercio la emisión de ozono, pero en las áreas
urbanas las mejoras quedan ensombrecidas por el enorme incremento
del transporte, donde más crecen las emisiones de gases
de efecto invernáculo.