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España tendrá que reducir su consumo de energía

 

 

El gobierno español anunció el plan para penalizar a los sectores industriales que emiten gases con efecto invernáculo (GEI), para evitar el calentamiento del planeta y cumplir los compromisos del Protocolo de Kyoto.


El sector más afectado es el eléctrico que tendrá que reducir sus emisiones en 18 millones de toneladas por debajo de lo que tienen estimado contaminar entre 2005 y 2007. Esto equivale a una reducción del 6,5% respecto a la situación actual. Para hacer frente a esta decisión, las eléctricas incurrirán en gastos que pretenden trasladar al consumidor en forma de tarifas. Sin embargo, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, advirtió de que éstas serán “mínimas”.


El borrador del Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión de CO2 contempla limitar a 396 millones las toneladas de dióxido de carbono a toda la industria española entre 2005 y 2007. Esto supone una reducción del 0,4% anual sobre los niveles de emisión del año 2000, un cambio de tendencia muy significativo, ya que desde 1990 la industria española a causa del fuerte desarrollo económico e industrial incrementó sus emisiones un 39%. Con este plan el gobierno impone un cambio de tendencia; no sólo se frena el incremento de emisiones, sino que se empieza a reducir suavemente durante el periodo de prueba
(2005-2007) para descender drásticamente a partir de 2008 y hasta 2012.


A pesar de esta reducción de las emisiones, España en 2012 producirá un 24% más de CO2 de lo que emitía en 1990, año de referencia. Aunque el protocolo de Kyoto permitía a España incrementar sus emisiones un 15% para completar su convergencia con Europa
(el núcleo desarrollado de Europa tendrá que reducirlas un 5%), el fuerte desarrollo y la ausencia de políticas de ahorro hará que sobrepase un 9% su compromiso.


El acuerdo internacional contempla mecanismos de flexibilidad, uno de ellos llamado “sumideros”
(reforestación de bosques que absorban el CO2 de la atmósfera), con ello gana un margen del 2%. El 7% restante tendrá que conseguirlo comprando derechos de emisión a los países menos contaminantes y por tanto, excedentarios en derechos de emisión. Esto es 100 millones de toneladas, que a un precio estimado de 10 euros por tonelada, equivale a un gasto en torno a 1.000 millones de euros, en el caso de que industria y consumidores cumplan los planes de eficiencia y ahorro energético.


El sector eléctrico ha sido al que se exigen mayores esfuerzos. Para el periodo 2005-2007 se le pide que reduzcan sus emisiones un 6,5%. La mayoría de las eléctricas tenía previsto emitir 290 millones de toneladas y sólo se le autorizan 264 millones, 18 millones menos. Esto supone un recargo en torno a 60 millones de euros anuales, según las estimaciones de la administración.


Las compañías pretenden que este sobreprecio se traslade al consumidor. Así el consejero delegado de Unión Fenosa, Honorato López Isla, advirtió que las tarifas eléctricas probablemente suban por encima del dos por ciento previsto en el actual modelo tarifario. Sin embargo, Iberdrola mantiene que las tarifas no tienen que subir y que los cambios pueden absorberlos las compañías.


La tesis de Iberdrola la comparte plenamente la ministra de Medio Ambiente, que afirma que el impacto en tarifas “va a ser mínimo”.


A pesar de esta exigencia al sector eléctrico, todas las compañías han calificado el proyecto del gobierno de moderado y se han mostrado “razonablemente satisfechas”. Sin embargo, la resolución no afecta a todas por igual.


Según los analistas, la más favorecida ha sido Iberdrola, ya que al producir electricidad con saltos hidráulicos, energía nuclear y gas, es la que mejor posicionada estaba. Esta es la razón por la que desde el principio se mostró más exigente en el cumplimiento de Kyoto. La compañía solicitaba que se redujeran los derechos a 209 millones de toneladas, frente al resto de que pedía 290 millones.


El gobierno se ha acercado más a la tesis de Endesa al fijar el tope en 264 toneladas. Sin embargo, le ha dado la razón a Iberdrola cuando pedía que los derechos de emisión no se dieran al sector en su conjunto, sino a cada instalación: como ha dicho el Ejecutivo, “que cada palo aguante su vela”. Por el contrario, al resto de sectores industriales les ha permitido compartir los costes entre todos.


Al resto del sector industrial le corresponden 71,72 millones de toneladas anuales
(215 millones en el trienio), incluidos los aumentos de capacidad, lo que supone prácticamente el 90% de las peticiones realizadas por los distintos sectores.


El plan introduce mecanismos de flexibilidad, como el de proyectos de Desarrollo Limpio. Se trata de invertir en países menos contaminantes como los de Latinoamérica, del Este y la ribera del Mediterráneo, y compensar con ello los excesos que se producen en España. Esta fórmula favorece fundamentalmente a Endesa, que tiene grandes inversiones hidroeléctricas en el Cono Sur y de esta manera puede compensar el exceso de emisiones que produce.


Gas Natural, que ha calificado el plan de “equilibrado y realista”, es otra de las compañías mejor paradas, ya que toda la energía que produce es a través de ciclos combinados de gas y electricidad y tiene presencia en Latinoamérica con inversiones poco contaminantes.

Editor: Hernando Albornoz. Editado en Buenos Aires, República Argentina. Las notas firmadas no necesariamente reflejan la opinión del editor. Prohibida su reproducción total o parcial (Ley 17.319)

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