Según científicos británicos, el calentamiento
global plantea el problema de la gestión y la protección
a los bosques debido a que aumentan progresivamente los incendios
de bosques, pastizales y sembradíos.
Los autores de esta investigación, realizada bajo la
dirección de Jennifer Pierce, de la Universidad de
Nuevo México, en Albuquerque, examinaron los sedimentos
que cubren la parte central de Idaho, algunos de los cuales
tienen 8.000 años.
Así descubrieron que los incendios más violentos
en los bosques de pinos se produjeron en los períodos
más cálidos. Muchos de los siniestros menos
destructores fueron observados cuando el clima de esa región
era más frío.
En los últimos años se observaron incendios
forestales de una violencia sin precedentes en el oeste de
Estados Unidos, los que causaron varios muertos y destruyeron
casas.
Hasta la fecha se consideraba que la superficie arbolada tenía
una fuerte incidencia en la propagación de las llamas.
En el marco de una ley votada en 2003 en Estados Unidos se
había propuesto disminuir las superficies arboladas
al nivel que existía antes de que el hombre llegase
al continente americano para tratar de limitar los incendios
forestales.
Sin embargo, esta teoría podría ser revisada
ante los resultados de dicho estudio, señalaron otros
expertos en un comentario publicado por Nature.
"Nosotros deberíamos tomar en cuenta esta perspectiva,
que se refiere al largo plazo, antes de adoptar estrategias
de gestión de los bosques utilizables en todas las
circunstancias", estimó Cathy Whitlock.
La lucha contra los incendios forestales en Estados Unidos
cuesta cada año más de 1.600 millones de dólares,
recordó Whitlock.