| La
producción de Hidrógeno tiene apoyo estatal
El
gobierno argentino entregó un subsidio de 110.000 pesos
a un equipo científico que se propone desarrollar la
producción de hidrógeno a partir del bioetanol,
de manera de promover el uso de las energías limpias
y el reemplazo progresivo del combustible de orígen
fósil.
"Es sustantivo que el Estado apoye estas investigaciones",
dijo el ministro de Educación, Daniel Filmus, al entregar
el aporte, en la sede del ministerio.
El receptor fue el doctor en química Miguel Laborde,
jefe del Laboratorio de Procesos Catalíticos
(LPC) de la Facultad de Ingeniería
de la Universidad de Buenos Aires, quien dirige el equipo
investigador.
Los técnicos buscan desarrollar una tecnología
de punta a nivel mundial, en tanto, nueve ciudades europeas
prueban desde hace una década prototipos de transporte
público impulsados por hidrógeno.
El hidrógeno, el combustible limpio del futuro,
se obtiene en la actualidad con procesos de recursos fósiles
(gas, petróleo y carbón),
no renovables, salvo el cuatro por ciento que se extrae del
agua por electrólisis.
En
la Argentina, las empresas que producen hidrógeno parten
del gas natural e importan tanto la tecnología como
los catalizadores, sustancias que aceleran y direccionan el
proceso electrolítico.
"Nos proponemos reemplazar el gas por bioetanol. Tenemos
resultados promisorios en escala de laboratorio con catalizadores
desarrollados por nosotros. Se trata de pasar a una escala
industrial", explicó Laborde.
La primera etapa del proyecto, que durará un año,
apunta al "diseño, montaje y puesta en marcha
de un reactor piloto para producir gas de síntesis
e hidrógeno no purificado, a partir de bioetanol, empleando
nuevos catalizadores".
El bioetanol es un alcohol que se extrae de plantaciones de
caña de azúcar, maíz, remolacha o sorgo
y también de residuos agrícolas, recursos renovables
y de gran disponibilidad en la Argentina.
El gas de síntesis constituye la base de la química
orgánica, de modo que estas investigaciones pueden
dar paso a la sustitución de la petroquímica
por la alcoquímica, para producir fertilizantes, polímeros,
fibras y otros subproductos.
En una segunda etapa, se pasará a desarrollar un proceso
de refinado para lograr el hidrógeno de altísima
pureza que se requiere para las celdas de combustible o pilas
que puedan proveer energía para una casa o un automóvil
eléctrico.
El proyecto general postula el "desarrollo tecnológico
y la construcción de una planta piloto experimental
que produzca hidrógeno puro para celdas de combustibles
a partir de bioetanol".
El grupo investigador, integrado también por Norma
Amadeo y Pío Aguirre, tiene más de diez años
de experiencia en esta materia y fue premiado por sus innovaciones
pioneras por entidades de Canadá y Alemania.
"Desechamos ofertas extranjeras porque estamos convencidos
de que este desarrollo puede hacerse en el país con
catalizadores propios", dijo Laborde, quien trabaja en
el Pabellón de Industrias de la Ciudad Universitaria
de Nuñez.
El trabajo tiene un aporte de 126.700 pesos de la empresa
estatal de energía Enarsa, que será usuario
principal y adoptante de la tecnología que se desarrolle.
Los organismos ejecutores, el LPC y el Instituto de Desarrollo
y Diseño, creado por el Conicet y la Universidad Tecnológica
Nacional (UTN), también volcarán
recursos en el desarrollo del proyecto .
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